Mañana será otro día.

Resuenan, los árboles, esperanzados de hojas.

Las Marías salpican las calles con trapos de cocina.

Retoman las antiguas poltronas a golpe de papeletas y papelinas.

Subrayan, los engañados, la boca de los embusteros.

Astucias y artimañas hacen que el día de mañana sea menos triste que el día de hoy.

Sonríen al cielo recordando a los que se fueron, a los que siguen en el recuerdo.

Y como un tren de mercancías, haciendo su recorrido habitual,

vuelven a la rutina los que al pueblo unirán.

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